Pensamientos de un gato que mira la Luna
20 de 06 de 2006
Te veo lejos, pero puedo saltar muy alto, quizás si me subo en el tejado pueda verte mejor. Quizás si camino hacia tí cada día logre llegar. Te veo lejos, pero también veía lejos las farolas cuando a penas era un gatito escuálido, cuando me dejaron en la calle aquella, alejándome de la confortable cestita en la que dormía con mamá...
Tuve miedo, lloré de hambre y frío, pero me hice fuerte. Aprendí a esconderme por el día y salir por las noches a buscar algo de comida en bolsas de basura y en los patios de los colegios que encontraba en el camino, se come bien en los colegios, siempre hay pedazos de bocadillos por el suelo. Aprendí a subir a los tejados y las farolas ya no me parecían tan altas. Aprendí a correr muy rápido, para huir de los peligros. Mis patitas se hicieron fuertes para saltar y por pura hambre aprendí a cazar, primero insectos, después pajarillos. Pobrecitos, no quería comérmelos, pero a veces me llevaba muchos días con el estomago vacío.
Un día mientras dormía, un niño me ato una cuerda a mi rabito y el otro extremo a un árbol, casi me muero del susto, que miedo pasé. Corría fuerte pero la cuerda tiraba de mí hacia atrás y me dolía. Con mis dientes pude romper la cuerda y escapar, de esto aprendí que es mejor dormir en alto y no en el suelo. Me hice mayor y conocí a una gatita que me dijo que podía ir a con ella, yo la seguí guardando las distancias hasta que llegó a una casa y una mujer le puso un plato de comida, que suerte!! Pensé. Me acerque al plato pensando que podía comer algo, pero esa mujer me tiro un zapato a la vez que me gritó fuera de aquí y corrió a hacia mí con cara amenazante. Tuve que huir mientras oía como la mujer decía: ¡¡ Un gato callejero y además negro, lo que faltaba!! Por eso me gusta la noche porque me camuflo con la oscuridad y según escuche un día, por la noche todos los gatos son pardos... aunque yo no me lo creo.

A ti, Luna, siempre te veo ahí arriba, sola, y quiero hacerte compañía, enseñarte mis secretos. Maullarte una canción que me enseño mí mama cuando era un gatito recién nacido. Siempre estas arriba, a veces creo me acerco a tí porque te veo mas grande, pero sigo caminando y me alejo sin querer, no sé llegar a donde estás. Estas tan alta... ¿por qué no quieres bajar? ¿Estás asustada? Aquí hay muchos peligros, lo sé... pero yo estoy solo también y he aprendido a cuidarme. Algunas noches no te veo y me entristezco, creo que te escondes de mí. Otras noches veo que te tapas con las nubes, debes pasar frío y por eso te envuelves con ellas... Solo te pido una cosa, Luna, sé mi amiga por un día y baja conmigo a jugar, para que no me sienta tan solo otra noche, aunque solo sea una noche, pero una en la que no me acuerde de la SOLEDAD...
Tuve miedo, lloré de hambre y frío, pero me hice fuerte. Aprendí a esconderme por el día y salir por las noches a buscar algo de comida en bolsas de basura y en los patios de los colegios que encontraba en el camino, se come bien en los colegios, siempre hay pedazos de bocadillos por el suelo. Aprendí a subir a los tejados y las farolas ya no me parecían tan altas. Aprendí a correr muy rápido, para huir de los peligros. Mis patitas se hicieron fuertes para saltar y por pura hambre aprendí a cazar, primero insectos, después pajarillos. Pobrecitos, no quería comérmelos, pero a veces me llevaba muchos días con el estomago vacío.
Un día mientras dormía, un niño me ato una cuerda a mi rabito y el otro extremo a un árbol, casi me muero del susto, que miedo pasé. Corría fuerte pero la cuerda tiraba de mí hacia atrás y me dolía. Con mis dientes pude romper la cuerda y escapar, de esto aprendí que es mejor dormir en alto y no en el suelo. Me hice mayor y conocí a una gatita que me dijo que podía ir a con ella, yo la seguí guardando las distancias hasta que llegó a una casa y una mujer le puso un plato de comida, que suerte!! Pensé. Me acerque al plato pensando que podía comer algo, pero esa mujer me tiro un zapato a la vez que me gritó fuera de aquí y corrió a hacia mí con cara amenazante. Tuve que huir mientras oía como la mujer decía: ¡¡ Un gato callejero y además negro, lo que faltaba!! Por eso me gusta la noche porque me camuflo con la oscuridad y según escuche un día, por la noche todos los gatos son pardos... aunque yo no me lo creo.

A ti, Luna, siempre te veo ahí arriba, sola, y quiero hacerte compañía, enseñarte mis secretos. Maullarte una canción que me enseño mí mama cuando era un gatito recién nacido. Siempre estas arriba, a veces creo me acerco a tí porque te veo mas grande, pero sigo caminando y me alejo sin querer, no sé llegar a donde estás. Estas tan alta... ¿por qué no quieres bajar? ¿Estás asustada? Aquí hay muchos peligros, lo sé... pero yo estoy solo también y he aprendido a cuidarme. Algunas noches no te veo y me entristezco, creo que te escondes de mí. Otras noches veo que te tapas con las nubes, debes pasar frío y por eso te envuelves con ellas... Solo te pido una cosa, Luna, sé mi amiga por un día y baja conmigo a jugar, para que no me sienta tan solo otra noche, aunque solo sea una noche, pero una en la que no me acuerde de la SOLEDAD...









Ainss Mi niñaaa mi lunaaa, me han encantado los pensamientos del gatito que mira la lunaa, me he sentido bastante identificado con la historia como gato que soy!!! Bueno también me ha recordado a nuestro gato negrooo!!! que pensaba igual que el gato lunero y al final lo hemos acogido en nuestro hogar gatuno perdiendo así la soledad.
Muchos besitos Angelusa :)
Me alegro de que te haya gustado mi texto! Y no me extraña que te recuerde a Negro, porque era un gatito abandonado y el de la foto se parece mucho a él, claro que Negro es más guapo (y mas cabezón!! jijij)
Besitos GaTuSO! CHU!!!
Me encanta tu blog, de veras. Yo soy una amante de los gatos, tengo dos en casa y me derrito cada vez q veo un michino.
Un beso